Cuestiones éticas y deontológicas en evaluación psicológica

La evaluación psicológica debe cumplir con las garantías científicas, tanto de procedimientos (aspectos psicométricos) como del proceso de evaluación psicológica y, además, con las garantías éticas, deontológicas y legales (Fernández-Ballesteros y Calero, 2011).

Las garantías éticas se refieren a una serie de aspectos fundamentales que guían el comportamiento de los profesionales. La ética o los principios éticos son el conjunto de principios que definen lo que es bueno y lo que es malo en la vida humana. Así una persona o un comportamiento es calificado como “ético” cuando es consecuente con esos principios en el marco de lo que una sociedad concreta estipula como bueno o malo. La deontología es el conjunto de principios y reglas éticas que regulan y guían la actividad profesional.

Por tanto, toda profesión además de saber realizar un trabajo en base al conocimiento científico-técnico adquirido, debe actuar rigiéndose por los denominados principios éticos y deontológicos profesionales con el fin de que sus actuaciones sean “éticas” desde el punto de vista profesional y “deontológicas” desde el punto de vista del cumplimiento de las normas vinculantes para el colectivo profesional.

La cantidad y variedad de cuestiones éticas o dilemas éticos en evaluación psicológica es muy amplia. Algunas de estas son específicas a contextos de evaluación concretos, tales como son el forense, el clínico o el educativo. Así no es lo mismo un contexto jurídico-forense donde la relación está marcada por un objetivo que fija el juez y donde no hay devolución de información ni tiene por que haber colaboración por parte del evaluado, que una evaluación clínica de un menor con problemas de ánimo, donde se requiere el consentimiento de los padres y la colaboración de todos los agentes y donde siempre se devolverá la información para ayudar al menor.

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